EL PLACER DEL HELADO
- VERÓNICA DEL CARMEN DOMÍNGUEZ ORTEGA
- 24 ene 2022
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Los consumidores comparten la impresión de que el helado proporciona placer. Una encuesta de la Asociación Española de Fabricantes de Helados mostraba que al 86% le resulta placentero tomar un helado y el 75% tiene la impresión de que si toma uno en el postre se siente más satisfecho con la comida previa. La razón, dicen los expertos, es que los helados funcionan como exorfinas en el sistema nervioso, como opiáceos que proporcionan sensación de bienestar y contribuyen a reducir el estrés y a modular la ansiedad, así que tomarlos se relaciona con una situación de relajación que crea nuevas ganas de consumirlo.
Pero por placentero que sea, los españoles no consumimos mucho helado. Una media de seis litros y medio por persona al año, que es prácticamente la mitad de lo que consumen los suecos o los finlandeses y la cuarta parte de los 24 litros por cabeza de los estadounidenses, considerados los mayores consumidores del mundo. Además, en España el helado sigue siendo un producto asociado al calor y al verano y sólo un 40% de consumidores lo toma también en invierno. “Tenemos la idea de que el helado es algo típico del calor, de los países del sur, pero es un tópico falso; en Estocolmo, en pleno mes de enero y medio nevando ves a la gente comiendo helado por la calle”, asegura el responsable de producción de helados de la multinacional Nestlé, Xabier Echarri.
En España, en los países nórdicos o en EE.UU. es habitual comer helados en la calle. En cambio, en Japón está mal visto. “Japón es un país muy especial en cuestión de helados; lo consideran un producto caro y de prestigio y miman la higiene y la calidad durante la elaboración pero también rinden culto a la presentación, al envoltorio y a los acabados, y no lo consumen en la calle sino en casa o en los restaurantes”, detalla Echarri.
En España, pese a que cada año se lanzan novedades y se encuentra casi cualquier sabor –gin-tonic, queso Idiazabal, zanahoria, vino tinto, avellana, yogur…– los más demandados son los cuatro tradicionales: vainilla, chocolate, nata y fresa.
Además, en España e Italia se identifica con el amarillo a pesar de que la infusión de vainilla apenas aporta color, de modo que el helado de vainilla natural sería casi blanco, que es como les gusta a los alemanes. Massimo Pignata explica que añade una ligera crema de yema para amarillearlo. Algo similar ocurre con la menta. “La gente espera que el helado de menta sea verde, pero el extracto de menta es blanco, y para darle ese color hay que añadir clorofila, aunque en Italia yo vendía menta blanca”, dice Pignata.
Es habitual que muchos heladeros añadan colorantes para que el tono del helado coincida con la idea del consumidor. “La gente espera que el helado de chocolate negro sea muy oscuro, casi negro, pero en realidad el chocolate negro es rojizo, y para conseguir que sea negro hay que quemarlo con potasio”, detalla el responsable de la heladería DelaCrem. Otro caso típico es el pistacho, que de forma natural no tiene el verde vivo que esperan los consumidores.
Los expertos explican que si preocupan las calorías también habría que evitar los helados con cubierta de chocolate, que son más energéticos, o los que llevan toppings por encima. Y puntualizan que tampoco conviene confundir la ingesta de un helado de yogur con la de un yogur, porque el primero contiene mucho más azúcar. De todos modos, el informe nutricional sobre los helados en el que participó Teresa Veciana enfatiza que, a pesar de su aporte calórico, el helado resulta beneficioso para la salud porque fortalece los huesos, reduce el estrés, suaviza dolores menstruales, regula la presión arterial y proporciona minerales, proteínas y vitaminas.
https://www.lavanguardia.com/estilos-de-vida/20140801/54412570590/el-placer-del-helado.html


Tienen buena pinta.
Soy adicto al helado
Me gustan las variedades que ofreces
Muy buena pinta
que buena pinta